
La idea más extendida sobre el fenómeno de la moda vintage remite a prendas de segunda mano, a vestidos con más de 20 años, a bolsos y zapatos que un día tuvimos. Sin embargo, en los últimos años el movimiento ha pasado a adaptarse a lo que llamaríamos vintage-contemporáneo, un ejercicio por recuperar prendas más modernas, pero que por su rareza o influencia pasan a convertirse en objeto de deseo. ¿Cuáles son esas prendas y esas marcas? Y todavía más importante, ¿cómo es el mercado vintage masculino ahora mismo?
Con esta premisa, el mercado de la segunda mano se ha convertido en mercado de «resale», un espacio donde los coleccionistas venden y compran piezas que ya no están en las tiendas (porque se han agotado, porque pasó su temporada) y que «necesitan» para saciar su hambre de moda. Y muchas veces ni siquiera son piezas usadas o especialmente antiguas; si una colección-cápsula o de carácter limitado se agota, es probable que al día siguiente ya esté a la venta. La web de referencia para este mercado es Grailed, exclusiva para prendas masculinas (aunque acaba de nacer Heroine, su homóloga para mujeres) y en marcha desde 2014.
Según nos explica su director de marca, Lawrence Schlossman, la web tiene ahora mismo «más de 700.000 subscriptores» y se centra «en el trato de usuario a usuario», a diferencia de otras webs de segunda mano que funcionan casi como un centro de consigna. «De inicio, la web reflejaba las preferencias de una audiencia nicho, con marcas como Rick Owens o Raf Simons como referentes», explica. Así, el intercambio pasa más por conseguir unas zapatillas de 2004 que por un abrigo de los años 20. Ese es el nuevo vintage masculino.
Según los datos de Grailed, las marcas para hombre con más demanda desde su puesta en marcha, además de las dos mencionadas antes, son Saint Laurent, Comme des Garçons, Maison Margiela, Undercover y Acne Studios. Sin embargo, se vieron obligados a lanzar un apartado llamado Hype, donde reúnen a las nuevas marcas de culto como Supreme, Yeezy, Bape, Gosha Rubchinskiy o Fear of God. Sólo de Supreme hay más de 67.000 piezas a la venta, la marca con más cantidad. Aunque lo cierto es que marcas clásicas como Gucci, Louis Vuitton o Prada tienen también cifras muy elevadas de oferta y demanda. El vintage aparentemente tradicional (que serían marcas como Chanel, Hermès o Burberry, por ejemplo) es el que tiene una presencia mucho más discreta. Los precios son, por supuesto, un poco locos. No hay más que echar un vistazo a las cifras que alcanzan los productos vintage de Balenciaga, que apenas tienen una temporada o quizá unos meses. Una taza edición limitada, que se vendía hace dos meses de forma exclusiva en Colette por 35 euros, cuesta ahora mismo 200

Otra de las webs de referencia es Byronesque, fundada en 2012 por Gill Linton y Justin Westover con la intención «de modernizar la industria de la moda vintage», según cuentan. «La moda actual nos aburría y creemos que la época en la que realmente era inspiradora se quedó en los 80 y los 90». Así, su propuesta se centra en una aplicación móvil en la que puedes rastrear las prendas que ellos mismos «editan» según su particular criterio, o puedes pedir alguna cosa específica, una placer culpable particular, y que ellos te la busquen por ti en el mercado vintage. «Byronesque es la celebración de los rebeldes de la moda», matizan, porque hoy en día «es más fácil encontrar un bolso antiguo de Chanel que una parka con parches de Raf Simons».
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