Como si los hospitales no fueran lo suficientemente aterradores, los rumores dicen que en este sitio en particular hay una monja que se pasea por la noches vigilando a los enfermos. Pero no se preocupen, la Madre Manuela no tiene malas intenciones. Es sólo que se preocupaba tanto por los pacientes en vida, que ha podido dejar de atenderlos después de su muerte. Aún con el susto, creo que es mejor que la atención del Seguro Social.
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