El Palacio de las Vacas

El Palacio de las Vacas no es tan conocido como otros sitios embrujados de Guadalajara, pero no por eso tiene menos mérito. Este lugar es un palacete construido por el primo de Porfirio Díaz, por ahí de finales del siglo XIX. Al entrar no hay ninguna vaca a la vista, pero el nombre viene de la época en la que la casa se transformó en una lechería. También fungió como una escuela y tapicería.

Hay muchas razones por las cuales se considera que este edificio está embrujado. Algunos dicen que una joven se quitó la vida en los tiempos en los que la casa era un colegio. Otros afirman que se han capturado apariciones fantasmales al tomar fotografías del lugar. Ciertamente, un sitio con tanta historia difícilmente puede sobrevivir sin una o dos leyendas.

Hace algunos ayeres, el caserón fue convertido en un café con música de jazz en vivo y un cheesecake envidiable. Además, todas las noches ofrecían recorridos de terror por las habitaciones de los pisos superiores, donde contaban que se podían escuchar gritos y ver apariciones. Aunque yo nunca me aventuré, mi prima dice que jamás volvió a dormir igual después de su visita. Actualmente ya no hay café, pero puedes visitar la casa agendando una cita con la Secretaría de Turismo.

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